Estudio busca conocer ciclo reproductivo del erizo café, una especie sometida a sobrepesca

Iván Kalid Álvarez López, egresado de Biología Marina de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, desarrolló un estudio para describir el ciclo reproductivo de Tripneustes depressus, conocido comúnmente como erizo café, especie que actualmente sufre sobrepesca.

Su explotación básicamente se debe a la demanda de gónadas de erizos de mar, producto marino que presenta un alto precio en el mercado internacional por su calidad alimenticia; razón por la cual se ha incrementado su pesquería y en varios países ha ocurrido sobrepesca.

A partir de las disminuciones en los volúmenes de captura, se considera que algunas poblaciones se han puesto en peligro. Por ello países como Chile, Japón y Canadá desarrollan tecnologías para el cultivo y mejoramiento de la calidad de las gónadas colectadas del medio silvestre, afirma el joven universitario.

Álvarez López explica que diferentes estudios realizados hoy en día permiten generar información sobre los ciclos reproductivos de estos organismos, como épocas de desove, tallas de primera madurez, periodos de veda y tallas mínimas de captura.

En este contexto, su proyecto tuvo como objetivos particulares determinar la época de desove del erizo café, conocer la proporción de sexos y averiguar el efecto de la temperatura en su ciclo reproductivo.

Dicho trabajo se llevó a cabo en Punta Arena de la Ventana, ubicada a unos cuantos kilómetros de la ciudad de La Paz. En este sitio, el egresado analizó las gónadas de un grupo de ejemplares seleccionados, que consistieron en 137 machos, 131 hembras y 72 organismos con hermafroditismo.

De acuerdo a los resultados, se determinó, entre otras cosas, que el erizo Tripneustes depressus presenta un ciclo reproductivo continuo, sin una fase de recuperación. Esto, aunado a la presencia constante de macroalgas en la zona, indica que se comporta como una especie oportunista, que utiliza los recursos disponibles, sin almacenamiento energético.

En cuanto a los periodos de desove, la investigación arrojó que éstos se presentan en dos etapas anuales: una de octubre a noviembre y la otra de abril a junio. En ambos, la temperatura funcionó como un disparador del desove, al coincidir con un descenso en los meses más fríos y un incremento en los más cálidos.

Para futuros estudios, Iván Kalid recomienda hacer mediciones morfométricas de los organismos para poder calcular la talla de primera madurez, así como censos de macroalgas de manera paralela a la colecta de erizos, para calcular su biomasa como indicador directo de la disponibilidad de alimento.

Finalmente, considera necesario llevar a cabo muestreos durante periodos más prolongados y en sitios distintos, con objeto de observar si se presentan diferencias en los ciclos reproductivos.