Compañia Periodistica Subcaliforniana, Los Cabos, BCS. Mexico
  Director General: Fernando González Corona / Director-Editor: David Rojo Reyes
 
 Portada
 
  
Portada - 26 / 09 / 2009
Vía crucis por la vida en la atención de salud popular

San José del Cabo.

Joven de escasos 16 años a punto de dar a luz enfrentó una serie de situaciones adversas que cuando finalmente llegó a ser asistida ya nada se pudo hacer por el bebé. Hay frustración, impotencia, dolor en la familia por cómo trataron a Citlaly. En el Hospital General, su director César Antonio Piña Ibarra dijo que “nadie es intocable”, los hechos se investigarán.

Laura Daniela, tenía listo su álbum fotográfico para registrar en imágenes sus primeros años de vida, decorado con adornos hechos por su joven madre de 16 años de edad. Ropita, biberones, juguetes, cuna; todo estaba listo para su llegada a “este mundo”, el 19 de agosto del presente año. Su mamá, Citlaly y sus abuelos Laura Elena y Daniel, esperaban con alegría e ilusión su nacimiento. Hoy la alegría se ha convertido en tristeza, dolor y luto, pero sobre todo indignación. Aún siendo derechohabiente del Seguro Popular, sin una atención oportuna en el hospital general de San José del Cabo, el 15 de agosto la bebé falleció en el vientre de su madre, presuntamente durante un traslado al hospital general de Cabo San Lucas, ya que en el primero no había personal para atenderla por ser fin de semana. Pero además, la familia Aguilar Hernández, señala que en el nosocomio de esta ciudad, fueron objeto de una serie de omisiones y negligencias, que habrían sido los causantes de la muerte de la bebé, que tenía dos vueltas del cordón umbilical en el cuello. A sus 16 años, Citlaly Aguilar Hernández con domicilio en la colonia Guaymitas de esta cabecera municipal, sintió en carne propia el dolor de abrazar el cuerpecito de su hija sin vida. Su cara de niña, se distorsiona por el dolor al narrar su historia, sus ojos se humedecen por momentos durante la entrevista, pero no llora; cuando habla, mira fijamente al reportero, su voz no se quiebra… “Sentí feo y bonito, cuando me la enseñaron no lloró por que ya estaba muerta, pero estaba muy bonita”…expresó Citlaly. Lo escrito sobre la carátula del álbum fotográfico, de puño y letra de Citlaly, desgarra el alma: “Estaba muy concentrada coloreando mis ojitos, mi pelito, y mis mejillas…cuando escuché que alguien dijo fiesta…me pregunté ¿cómo fiesta sin mi?. Entonces me apuré, le pedí a mi angelito de mi guarda que me acompañara y ya ven, ¡ya estoy aquí!.” “Les agradezco la cariñosa bienvenida que hoy me dan y todo el cariño que han demostrado para mi mamá”. “Mamita te amo, gracias por estar a mi lado y a ustedes abuelitos, por amarme tanto”. “Pero sobre todo, gracias a Dios por dejarme vivir…atentamente…Danielita”. Ahora la familia exige a las autoridades que la muerte de Laura Daniela no quede impune, que se investigue y castigue a los presuntos responsables, para que su historia no se repita en otras familias. El director general del hospital en mención, César Antonio Piña Ibarra, indicó que esperarán a que la familia presente su queja formalmente ante el propio hospital para iniciar la investigación interna correspondiente y aseguró que todas las quejas ciudadanas se atienden y que nadie es intocable. Niña embarazada Tribuna de Los Cabos visitó a la familia en su domicilio, en un cuarto acondicionado como oficina, Citlaly y sus padres, Daniel Aguilar y Laura Elena Álvarez Zumaya, conceden una entrevista. Primero me dirijo a Citlaly que se sienta frente a mi. Menuda, tez morena, pelo recogido y ojos oscuros, tristes; voz y cara de niña. Su madre se sienta en otra silla a su lado izquierdo, el padre permanece de pie a un lado de su esposa. Le explico que por ser menor de edad, puede ser anónimo su relato, pero; madura a su corta edad, pide que aparezca su nombre en la publicación. -Cuéntame primero, ¿Cómo es que te embarazaste?. Sin titubeos, Citlaly responde: “Yo estaba en la prepa en el Cecyt de Santa Rosa, ahí tuve un novio –de 18 años- y salí embarazada, tuve muchos problemas con él, por que no se hizo cargo, él tenía muchos problemas con su familia, cuando les dijo no me apoyaron”. “Mis papás sí me apoyaron, nunca me corrieron de la casa, me regañaron, pero siempre me apoyaron, cuando les dije, me empezaron a llevar con una doctora particular para que me atendiera”. -En su momento, ¿Cómo te sentiste sabiéndote de 16 años y embarazada? “Primero me sentí muy mal, pensaba que voy a hacer, ya no voy a poder vivir mi vida ya no voy a poder salir, pero cuando pasó el tiempo me ilusioné mucho, dije, voy a tener una bebé, como a mí me gustan mucho los niños, iba a tener la mía propia, pensaba en qué nombre ponerle, que si salía a quien se la iba a dejar o iba a salir con ella”. -¿Ya tenías un nombre pensado? “Sí, se iba a llamar Laura Daniela, por mi mamá y mi papá; estaba feliz. -¿Cuándo sospechaste que estabas embarazada, te comenzaste a atender o fuiste a algún hospital para confirmar el embarazo? “No, no fui al centro de salud ni nada no les dije a mis papás, hasta cuando ya tenía como cuatro meses, ya que se me empezaba a notar la panza, ya les dije y me acompañó mi mamá a hacerme la prueba y salió positiva. “Tu bebé está muy bien” -Una vez que le dijiste a tus papás y te comenzaste a atender, ¿Cómo fue tu embarazo? “Primero fui a una doctora particular y me decía que mi bebé estaba muy bien a pesar de que en varios meses no tomé todas las vitaminas que necesitaba, me dijo que todo estaba muy bien”. Puntualiza, la madre: “Ella iba con la doctora, pero el mismo día íbamos al hospital general, para que le llevaran un registro, su historial, por que tenía Seguro Popular y en su momento se aliviaría ahí”. La jovencita cuenta que el primer día que fue al ginecólogo, el 30 de abril del presente, año, le hicieron un ultrasonido y pudo saber que esperaba una niña. Así, dijo, asistió cada mes al médico para su revisión rutinaria, siempre con resultados positivos, al ser informada que tanto ella como su bebé estaban bien de salud. Sin embargo, el 10 de agosto, recibió una noticia alarmante, su bebé tenía enredado el cordón umbilical al cuello, dos vueltas, sin que esto significara que peligrara la vida del producto. “Ahí ya me dijeron que mi parto sería por cesárea, incluso la doctora particular me dijo que podían suspender el embarazo a las 38 semanas, pero luego el médico del hospital general me dijo que no, que estaba muy chiquita mi bebé y no la quería arriesgar y se programó la cesárea para el 19 de agosto a menos que tuviera alguna complicación”. Sin atención Citlaly continúa narrando su amarga experiencia, con voz clara, en ocasiones cruza sus manos o se mece en la silla giratoria de su padre. -¿Cuándo empezaron las complicaciones? “Desde el 13 de agosto, que creo que fue un jueves, fui a urgencia en el hospital general y le dije a un doctor que la bebé no se estaba moviendo bien, como se movía antes…sin revisarme ni nada, me dijo es normal, la bebé se está encajando, preparándose para salir”. “El doctor escuchó el ritmo cardiaco de la bebé y me dijo que todo estaba bien, que me regresara a mi casa, sin darme ningún medicamento ni nada”. La joven cambia el semblante, denota más tristeza, lo que sigue de contar no es fácil. “El viernes por la noche, me empecé a sentir mal, en la madrugada del sábado como a las 4:00, me empezaron dolores muy fuertes, eran cada 20 minutos o media hora, como a las 5:00 le dije a mi mamá que ya no aguantaba”. “Esperamos a que pudiera yo caminar, por que no podía hacerlo por el dolor, salimos como las 6:45 de la mañana”. “Cuando llegamos al área de urgencias no había nadie, nos sentamos en las bancas a esperar, sin atención, como a los 20 minutos llegó la señora que atiende en la recepción y nos pasó a un consultorio”. “Entonces llegó una doctora, le dije que tenía mucho dolor, las contracciones eran muy fuertes, en ese momento todavía no comenzaba el sangrado”. “La doctora me empezó a checar, me hizo el tacto y me dijo que apenas tenía dos centímetros de dilatación, que tenía que esperar”. -Nuevamente, la madre, con voz impregnada de indignación, toma la palabra: “Yo le dije a la doctora que mi hija estaba muy mal, que teníamos programada la cesárea para el 19, además le entregué la hoja de control del embarazo y la hoja de referencia, donde señalaban que la bebé traía dos vueltas del cordón en el cuello, pero ella sólo se quedó con la hoja de control”. “Le dijimos que había una complicación en el embarazo, le insistí que nos preocupaba lo del cordón, pero ella no se preocupó por revisar la referencia, ni el ultrasonido, ella sólo le dijo a mi hija que…tenía dos centímetros de dilatación y que tenía que esperar; después se salió”. Citlaly, hace otra vez uso de la voz: “Después entró una enfermera y le dije que me dolía mucho, pero ella me dijo; no creo que sean tan fuertes los dolores, por que apenas tienes dos centímetros de dilatación y tienes que llegar hasta 10, después para ponerme el suero no me encontraba la vena y me picó en varias partes”. “Luego me dieron muchas ganas de hacer pipí y cuando entré al baño, comencé a sangrar y le dije a mi mamá, pero la enfermera me dijo que era normal, que todavía no era una urgencia…hasta que no estés escurriendo sangre no es una urgencia, me dijo”. Madre e hija aseguran, haber estado en ese cuarto hasta las 11:30 de la mañana, sin que la joven recibiera atención adecuada ante su condición y el riesgo de su embarazo. “Vino la doctora y nos dijo que me iban a trasladar a Cabo San Lucas, por que en ese momento aquí no había personal, por que no trabajaban los fines de semana”. “Pero también nos dijo que teníamos que esperar por que no encontraban al chofer de la ambulancia y cuando lo encontraron, nos dijeron que esperáramos más por que iban a trasladar a una muchacha que tenía colitis y le tenían que hacer un ultrasonido”. “Cuando por fin regresó la ambulancia a pesar de que les decía que tenía mucho dolor, no me sacaron en una silla de ruedas, me hicieron caminar, a pesar de que iba sangrando”. “Mi bebé había fallecido” Laura Elena toma la palabra, muy seria con dolor en la voz, comenta: “Cuando íbamos en la ambulancia, es cuando siento que la bebé falleció”. La menor, refuerza el dicho de su madre: “Sí, por que cuando iba en la ambulancia sentí de repente que la panza se me ponía muy aguadita, me empecé a sentir muy mal, muy rara”… la madre, agrega… “se veía muy hinchada de su carita”. -En ese momento, ¿Ya temías por la vida de tu bebé? “Si ya sentía algo, como que algo malo iba a pasar, ya de ahí no se movió, sentía mucho dolor, pero ya no sentía que se moviera”. -En la madrugada, cuando estuviste en el hospital de San José del Cabo, ¿Todavía sentías que se movía? “Sí se movía poquito, todavía cuando estábamos en el hospital se movía, fue en la ambulancia que se me puso la panza aguadita”. “Cuando llegué al hospital de Cabo San Lucas, todo fue muy diferente, me bajaron en una silla de ruedas y me llevaron a un cuarto, donde un doctor con un aparato de las orejas –estetoscopio- comenzó a tratar de escuchar el corazón de mi bebé no me decía nada, pero después me dijo que no podía encontrar el latido”. “Pense, esto ya no me está gustando, me pusieron otro aparato que le dicen de 20 minutos y tampoco se escuchaba, me dijo no encuentro el corazoncito de tu bebé, yo ahí quería llorar, por que sentía feo que me dijeron eso…luego me mandaron a hacer un ultrasonido”. “Después de un rato, la doctora me dijo que mi bebé ya había fallecido, por que tenía dos vueltas en el cuellito y otra en el pechito con el cordón umbilical”. -La pregunta, es obvia, pero obligada ¿Qué sentiste o que pensaste en ese momento? “Me dio mucho coraje, por que sabía que se me hubieran atendido a tiempo, mi bebé hubiera nacido bien…nada de esto hubiera pasado”. Sus ojos se humedecen, pero no ruedan las lágrimas. “Me puse muy mal a llorar, pero desde que me dijeron que no le encontraban los latidos y no sentía que se movía, yo pensé que mi bebé ya había fallecido”. “Cuando me lo dijeron sentí muy feo, lloré mucho por que tenía la ilusión y por la culpa de los doctores no podría ver a mi hija viva”. “Sentí mucho coraje hacia la doctora y todos los doctores que me dijeron que todo estaba bien, que todo era normal, hasta renegué de Dios en ese momento”. Me dirijo, al padre, que escucha atento y observa el desarrollo de la entrevista, su indignación, aumenta al ver el dolor de su hija. -¿Cuánto tiempo les dijeron que tenía la bebé de haber fallecido? “Sólo unas horas, si la hubieran atendido antes, era muy probable que se hubiera salvado la bebé de mi hija”. “Después, en la tarde metieron a mi hija al quirófano para sacarle la bebé, después nos hablaron los doctores Abraham Topete y Michelle Hegewish, que siempre se portaron muy bien, muy atentos, muy humanos”. “La doctora traía en brazos a la bebé, nos la enseñó, nos hizo verla, tocarla, sentir su piel y nos explicó que si hubiera estado muerta por más tiempo, su piel tendría otra textura, con excoriaciones, si hubiera tenido un día o dos de fallecida, pero no, sólo tenía unas horas”. “Yo la vi con los ojos llorosos y nos dijo que no era justo que ella estuviera pasando por ese sentimiento, teniendo a esa criaturita sin vida en sus brazos y los que pudieron haberla salvado, estuvieran sin saber”. “Los doctores comentaron que no era el único caso, de cierta forma querían hacer algo al respecto, por que estaban teniendo muchos casos, similares y de otra índole, como personas enfermas, que llegan de San José del Cabo, pero sin especificar su situación, como en el caso de mi hija, en la hoja de trasladado no se hace referencia de la condición especial de su embarazo”. -¿A ti también te la enseñaron?, preguntó a la jovencita. “Si, sentí muy feo al verla, estaba anestesiada todavía por la operación, pero la vi y me acordé que ya tenía todo para cuando llegara, su nombre, su ropita, su cunita y ahora, ya nada iba a usar, soñaba con peinarla y arreglarla, pero ya no se iba a poder” “Sentí bonito y sentí feo no lloró ni nada por que ya había fallecido, pero era mi hija y estaba bien bonita…”. Que nadie vuelva a pasar por lo mismo Citlaly, permanece en silencio por un momento, se traga sus lágrimas, respira profundo, continúa la charla. -Si hay responsables, ¿te gustaría que fueran castigados, qué castigo crees que deberían tener? “Creo que para esto no hay castigo, ningún castigo me va a regresar la vida de mi hija, pero sí pediría que personas tan insensibles como las que me atendieron, no estén en los hospitales, que los capaciten, que aprendan a tratar a la gente, para que esto no vuelva a pasar”. “Qué sean más sensibles, que sientan que es como su familia o si fueran ellos”. “Yo le digo a mi papá que el dinero no va a curar el sentimiento y el dolor que siento, pero sí que se actué contra los responsables, para que otras mujeres no pasen por lo mismo que yo”. -A esas mujeres, que han pasado por lo mismo, pero que no han tenido el valor como tú para denunciarlo, ¿qué les dirías?. “Que denuncien por que a parte del dolor que sientes y a parte de lo que los doctores hacen, yo sé que aunque los castiguen no van a cambiar lo que pasó, pero yo les digo que no tengan miedo por que no pueden hacer nada contra tí, deben ser fuertes para que no quede impune la muerte de su ser querido”. Su madre, comenta: “Es muy doloroso que mi hija haya perdido su bebé, como mamá fue el doble, por que es mi niña y me sentía impotente sin poder hacer nada, además que te tratan tan mal, como si fueras a pedir limosna, ahí en ese hospital te sientes de lo peor como ser humano, como que no vales nada para ellos”. Serio, el arquitecto Aguilar, remata: “Las autoridades deben voltear un poquito hacia el pueblo, me pongo a pensar que se ponen a construir, carreteras y obras para el crecimiento, pero se olvidan del pueblo y gracias al mismo , ya sea albañiles, cargadores, amas de casa lo que sea, por su voto, todos los directores y funcionarios están ahí”. “Es injusto que en el momento que ganan y se sientan al trono se olviden del pueblo, de quien los sentó ahí”. “No queremos abundancia, si no que se cumplan nuestras necesidades, es el compromiso que deben de tener como gobernadores, como presidentes municipales, como diputados; hay muchas carencias en educación, en salud, hay muchas injusticias, como la que vive mi familia”, concluyó. Se investigará Tribuna de Los Cabos, visitó también el hospital general para conocer su versión de los hechos; atiende el director del mismo Antonio Piña Ibarra, en su oficina inicia la entrevista. Le informo del caso y solicito de la postura, del hospital. Amable tras tener conocimiento del hecho, contesta: “Hasta el momento, no tenemos ninguna queja sobre el caso, que me mencionas, esperaremos a que vengan y la presenten formalmente para iniciar la investigación interna correspondiente”. Y agrega en alusión a la muerte de la bebé: “Todo tipo de atención médica puede originar errores médicos, de atención, pero, existen organismos que se encargan de regular el ejercicio de todos los trabajadores de la salud, está la Comisión Nacional de Arbitraje Médico, los mismos Comités de Análisis intra hospitalarios”. “Si esta paciente falleció en el trayecto o llegando a un el hospital de referencia, no es el médico de la unidad quien determina cuanto tiempo, si se murió ahorita, si se murió en una hora, dos horas o 24 horas…” Entrado en el tema, explica: “Hay un comité que todos los hospitales tienen, de morbi mortalidad materno y neonatal, está compuesto por diferentes especialistas, donde se hace un analísis de todas las dilaciones que pudo haber tenido la atención médica”. “Si hubo error médico, dilación o retardo en la decisión del familiar en acudir a la atención médica o hubo un retardo en el servidor público en atender la urgencia”. “Hay dilaciones o momentos que se consideran permisibles. Si la paciente llegó a consulta externa y esperó 20 minutos, es el tiempo estándar que se pide para atender una paciente que acude al servicio”. “En ocasiones no es una urgencia real, es una urgencia sentida. Valorar si efectivamente tuvo sangrado, si no tuvo, si estaba vivo el producto, eso se basa en el único documento oficial que existe y desde el punto de vista de respaldo jurídico que es el expediente clínico”. “La doctora cuando recibió a la paciente tiene que anotar por obligación la fecha y hora de la atención y en qué condiciones la encuentra si el médico no lo hizo incurre en una falla o un error médico”. “Todo ese tipo de situaciones se debe analizar, para que un servidor, como director médico haga una investigación, pero te reitero de ese caso, no hay una queja actualmente para iniciar la investigación”. Su teléfono celular, vibra y suena en varias ocasiones, de reojo ve en la pantalla del aparato el remitente, sin atender las llamadas, continúa la entrevista: “…pero el análisis de la muerte no la puede hacer este hospital, por que no murió aquí, si murió en otro hospital, ellos tienen obligación de conformar un comité de muerte y se estudia”. “Existen muertes imputables y otras no imputables, en todo el mundo y en todos los hospitales hay muertes maternas y fetales, se quiere abatir a toda costa esto, pero esa es la realidad”. “Si me dicen que no tenía personal el hospital al momento que se presentó la paciente, tengo que ver la lista de asistencia de ese día y ver si en verdad no había personal…”. Interrumpo y comento: -Tengo copia fiel del traslado de la paciente, donde la médico que solicita el mismo, hace referencia que la movilización fue a causa que no había personal en ese momento. Piña Ibarra, responde: “Sería algo que se tiene que investigar, por que todo el personal checa su ingreso y sus salida, si veo que alguien que checó y no estaba al momento que llegó el paciente, quiere decir que se fue y podría incurrir en un delito, aunque tengo que ver también el motivo por el que se fue, si fue por enfermedad y tiene forma de comprobarlo”. -En este momento, el hospital general de San José del Cabo, ¿tiene quejas presentadas por muertes fetales, como en el caso que nos ocupa?. “Ahorita no estamos bajo ningún proceso jurídico de esta índole, pero en situaciones de todas las muertes fetales, el que siente la afectación quiere que algo cambie, por que la finalidad es que ningún niño se muera”. “Quién le puede decir a una mamá que no sienta impotencia, coraje, rencor, si no pudo lograr su anhelo de ver a su bebé y tenerla en sus brazos, jamás va a haber alguien que la convenza que fueron designios de Dios, por muy creyente que sea, dicen…mi hijo no debía haber muerto…murió por que no se me dio la atención adecuada”. “Te insisto, todos los médicos tienen un récord de quejas y todas las quejas se registran, se hace una investigación y se da una resolución, aquí no hay intocables”.
 Ángel Mora Rojo

 


Compañia Periodistica Sudcaliforniana.
© Derechos Reservados 2007