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Contentas y precavidas comienzan a llegar personas al Zócalo capitalino


Por Mariángel Calderón

México, 1 Dic (Notimex).- Este sábado el Sol salió desde bien temprano, las calles del Centro Histórico están bien limpias, muchas de las tiendas de las inmediaciones de la plancha del Zócalo capitalino permanecen cerradas y sólo las de conveniencia parecían saber que hoy harían su agosto.

María Esther vino de Tlaquepaque, Jalisco, llegó desde anoche a la Ciudad de México, tiene unos 50 años de edad y viene vestida de fiesta con un huipil blanco con motivos bordados a mano, no han dormido nada, explicó a Notimex.

Apostada con todo y maletas en la valla metálica más cercana al templete y atajándose la cara para evitar los fuertes rayos del Sol, señaló que “De aquí no nos vamos a mover en todo el día, aquí nos vamos a quedar hasta que nos toque verlo, todavía no lo podemos creer”.

Ella y su familia vienen de ida y vuelta, los recursos para pagar un hotel no les rendían para ver y escuchar bien de cerca al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, su camión sale a las 21:30 horas y para pasar el día vienen armados con recipientes con algunos alimentos y sendos termos con agua.

Las inmediaciones de la plancha capitalina permanecen resguardadas por elementos de seguridad que también arribaban poco a poco, entre risas y casi contentos esperaban instrucciones, parecían adivinar que su jornada sería larga.

Los ambulantes, presentes en todos los momentos históricos del país, ofrecían ya desde bien temprano pintar con serigrafía en los cachetes la cara con el rostro del presidente del país, o bien, sombrillas con el nombre de Obrador en letras doradas, también había una buena oferta gastronómica y ya muchas personas compraban helados de limón que increíblemente parecen nunca derretirse y bebidas de refresco de toronja con gomitas de chile piquín.

Quienes comenzaban a llegar a la plancha del Zócalo para alcanzar a ver de primera mano el mensaje que ofrecerá más tarde el presidente del país, en su mayoría coincidieron que no pensaban moverse de sus lugares, y harían contingentes para acudir al baño o por comida, algunos llegaron desde las 9:00 horas o incluso antes porque sabían que más tarde sería más complicado pasar.

La mayoría de los precavidos asistentes, presenciaban la transmisión en vivo de los pormenores de la toma de posesión en el Congreso de la Unión, muchos no pensaban ahorrar energías para la larga jornada y emitían fuertes gritos de “AMLO, presidente” y “si se pudo, si se pudo”.